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Cuando me planteaba un nuevo tema para un artículo, me daba cuenta que tengo más bien poca imaginación y una nula inventiva. No se me ocurrían temas originales y divertidos para el lector, sino que sólo se me venían nombres de actrices a la cabeza. Yo soy un fan de esa generación de mediados de los 90 que componían mujeres como Jenna Jameson, Asia Carrera, Chasey Lain, Racquel Darrian y demás chicas que descubrieron el porno al que esto escribe.

Pero antes de que lograse identificarlas con nombres y apellidos había una serie de elementos extraños que se repetían una y otra vez en las películas en las que participaban y que en la mayoría de los casos no eran más que un estorbo para ver las andanzas de mis queridas felatrices, se trataba de los actores. Gente como Jonathan Morgan, Randy West o Derek Lane encabezan mi lista de patanes a odiar y el sólo hecho de ver su careto por la televisión hacía cundir en mí el pánico por el simple hecho de pensar como arruinarían cualquier escena que los tuviera como protagonistas. Pero también he de reconocer que había entre todos ellos uno que me llamó la atención sobremanera, se trataba del ínclito Peter North.

Así, he decidido que ese gran hombre se merece un artículo para él solo. Una biofilmografía al modo usual me parece algo demasiado sencillo que con un corta y pega de cualquier web obtienes en un momento. Yo prefiero algo más personal, algo que realmente sirva para valorar en su justa medida al personaje, algo no menor a una hagiografía, y esto en mi caso se traduce en la opinión personal de un fan. Por cierto, que no desespere el lector más ortodoxo, que también habrá datos y alguna peliculilla.

Mi relación con Peter empieza en el momento en que vi mi primera película porno. Fue sólo una escena lo que vimos un amigo y yo antes de que nos pillara su hermano. Hoy día no recuerdo el título de la película, ni la actriz con la que compartía lecho, pero puedo asegurar que el impacto que me causó la explosión seminal final me marcó durante algún tiempo. Y es que esa es la característica por la que Peter North será recordado como uno de los grandes de este negocio, una capacidad de eyaculación totalmente fuera de lo normal que le hizo ganarse el sobrenombre de The Milkman (“el lechero” para los lectores castizos) . Que si una malformación de próstata, que si píldoras milagrosas, que si una dieta mágica,… todo esto sirve como ejemplo de como algunos intentan explicar la causa por la que Peter ha entrado en el Hall of Fame del porno junto a Rocco, Ron Jeremy o John Holmes.

Pero a parte de esta increíble capacidad corporal hay que sumar otro punto sin el cual no se entendería mi adoración por este ser. Se trata del peor actor dramático de la historia, así de claro. La gente se ríe de Steven Seagal o de Stallone, pero eso es porque no han visto a nuestro protagonista en acción. La cara de palo que tiene Peter es insuperable, incluso en los gonzos, cuando sólo debe cruzar un par de frases típicas con la chica todo parece totalmente artificial y falso. Mientras muchos compañeros con el paso de los años han ido cogiendo tablas, véase a Randy Spears por ejemplo, Peter va hacia atrás cual cangrejo. Pero esto en lugar de perjudicarle le favorece, ya que además de sexo, en sus películas tienes risas aseguradas al menor intento de decir un diálogo mínimamente complejo. Y eso que no he hablado de las caras que pone en esos primerísimos planos que anteceden su momento culminante. Un mito, señores, un mito.

Y antes de que se me vaya el hilo del artículo y recuperando el recuerdo de nuestro primer contacto, hay que decir que él ya llevaba un buen terreno recorrido en el negocio para adultos antes de entrar en los noventa.

Es por todos conocido que la relación del canadiense con la industria del X empieza en su rama gay. Bajo el seudónimo de Matt Ramsey rodó unas cuantas películas en las que compartía con otros jóvenes efebos sus abundantes fluidos corporales. Aviso que yo no he visto ninguna de estas películas por lo que los interesados en profundizar en el tema deberán esperar a un nuevo articulista que los ilustre.

Así que pasamos a las historias de superación personal en las que a base de gimnasio, operaciones y alargadores de pene se forjó la leyenda. Según pone en su web, debutó en la primavera de 1984 y estaba claro que era una novedad en el mundo de las estrellas masculinas de la época. Hasta entonces triunfaba un modelo de actores como Harry Reems, John Leslie o Jamie Gillis (al gran John Holmes lo dejo aparte por obvias razones). Gente común que tenían como mayor virtud el empalmar en el momento de rodar y que físicamente no se podían considerar unos Adonis precisamente. Pero nuestro canadiense favorito encabezaría un nuevo cambio en este modelo masculino junto a gente como Tom Byron o Marc Wallice.

Seguramente su película más famosa de esta primera época sea “Educating Mandy” con la juvenil Traci Lords y la voluptuosa Christy Canyon como estrellas. Para mucha gente se trata de un clásico del porno (como prácticamente cualquier peli de Traci, todo sea dicho), pero a mí me sirve para ilustrar el cambio generacional que estaba sucediendo, ya que el personaje de Traci Lords abandonará al talludito Harry Reems para caer en los musculosos brazos del joven North. Además de por esto, que realmente sólo me importa a mí, la película es reconocida por los fans gracias al lúbrico lésbico entre las dos protagonistas y una escena final en la que Peter dejará su marca personal sobre el rostro de la pubescente Lords.

En una filmografía de más de 1.600 títulos resulta prácticamente imposible abarcar si quiera una mínima parte, por lo que si os digo que en “The Chameleon” tiene una de sus mejores escenas, lo estoy diciendo desde un punto de vista totalmente subjetivo. Pero es que la escena en los baños de un restaurante junto a Tori Welles y Victoria Paris forma parte de la historia del porno indiscutiblemente. Es cierto que a la hora de ponerse el mono de trabajo North no es de los actores que acaparan la escena como sucede con Rocco, sino que se reserva para su conocido remate final mientras es la actriz quien se luce en la práctica sexual. Así es compresible que una escena con un torbellino como Welles es de lo mejor que se pueda ver y así lo pueden atestiguar las encallecidas manos de muchos fans tras ver esta escena.

A estas alturas de su carrera nuestro Peter ya era un imprescindible en el porno americano y se había convertido en uno de los rostros más reconocibles de la industria entre el gran público. Incluso han llegado a mis oídos historias de amigos reunidos que jaleaban a Peter al ritmo que marcaban sus “estertores espérmicos”, pero esto es sólo de oídas, yo no lo he llegado a hacer, ejem, ejem (simulación de tos), pasemos a otra cosa. En esos momentos (principios de los noventa) no hay producción que se precie que no cuente en sus filas con nuestro héroe, trabaja a destajo y se pasará por la piedra a lo más granado del momento: Ashlyn Gere, Savannah o Sunset Thomas son sólo un pequeño ejemplo.

En este período siempre lo recordaré como uno de los musculosos habituales de Andrew Blake, junto a Randy Spears y Jon Dough, o compartiendo cama con las mejores chicas Vivid o dejando claro en los productos de Wicked que el tiempo no ha mejorado sus dotes dramáticas. Pero por mucho trabajo que tiene, no alcanzará la cota de reconocimiento de otros coetáneos y serán habituales en su carrera los papeles secundarios, dejando los principales para actores más solventes en la parte dramática o mucho más contundentes en el sexo.

Así acabará dando el paso que todo actor porno se plantea en algún momento, cruzar al otro lado de las cámaras. En 1.997 inaugura su serie “North Pole” con una escena mítica entre él y la más bella Anita Blond que se ha visto nunca. La húngara es una debilidad personal, y más si como es el caso va de morena, y como primera piedra de su nueva serie Peter le brindará uno de sus tremendos faciales mientras la magiar pone una cara de vicio como pocas han sabido hacerlo en la pantalla.  En esta serie destaca también el protagonismo de su gran actriz fetiche en esos momentos, Jewel De’Nyle, que igualmente pasaba por ser su compañera sentimental y que participará en casi una decena de entregas de la saga.

La verdad es que es a partir de este momento cuando podemos afirmar que la carrera del señor North empieza a decaer. Pese a seguir conservando un buen físico y ser protagonista de muchas de las escenas de sus series, la edad no perdona y poco a poco va reculando hasta ir centrándose cada vez más en su oficio tras las cámaras, dejando el papel protagonista a otros actores. Como director siempre se ha caracterizado por realizar unos gonzos bastante ramplones y no es de extrañar que series como “Anal Addicts” o “Deep Throat This” no sean precisamente la última bomba en cuanto a nuevas maneras de ver el porno.

Y con esto llegamos al momento actual, en el que Peter North está rozando la cincuentena y sus apariciones delante de una cámara son cada vez más limitadas, sin llegar a ser nunca la manguera de riego que le hizo famoso en su día. Ahora le pesan los años y ya que poco puede ofrecer como actor, se dedica a promocionar unas pastillas que según dice eran el secreto de su potencia y que convertirán al que las tome en el nuevo “milkman”. Pero para los fans que crecimos viéndolo en acción, para los que pensamos que eso no podía ser normal, para los que le envidiamos en nuestra intimidad y a la vez le admiramos, sólo habrá un Milkman, Peter North.