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En esta sección en la que me dedico a recuperar crónicas de eventos pasados, hoy voy a comentar la primera edición de este desaparecido festival madrileño. Lo que surgió como una alternativa al emblemático FICEB, acabó pasando sin pena ni gloria por nuestra historia, aunque al menos nos permitió comprobar de primera mano las habilidades de chicas tan estupendas como Lanny Barby, Bámbola, Mya Diamond o Celia Blanco.

Así que no me enrollo más y os dejo con lo que escribí hace más de cuatro años con motivo de la primera edición de este evento.

Ahora, con la cabeza en frío, son muchas las cosas que se me atropellan ante el teclado y no sabría como empezar esta reseña sin acabar haciendo un cacao mental al pobre lector que sufra a este “juntaletras”. Así que para facilitar la lectura de estas impresiones festivaleras haré lo usual y empezaré por lo general, para centrarme luego en lo particular.

Como provinciano que visita Madrid cual Martínez Soria, mi sorpresa llegó al encontrarme con que la famosa Cubierta de Leganés donde se celebraba el evento no tenía una ubicación muy céntrica que digamos. Así que entre transbordos, cambios de línea, pitos y flautas,  mi horita de metro no me la quitó nadie hasta que llegué al recinto.

Además, una vez allí se confirmó una de mis sospechas. Y es que un coso taurino no es el mejor lugar para celebrar un evento de estas características, ya que el espacio disponible se mostraba a todas luces insuficiente.

Pero en el aprovechamiento del mismo hay que darle un punto a favor a la organización. El público para ver los espectáculos tenía que subirse a las gradas y esto desahogaba mucho las pequeñas calles de los stands y además permitía tener una visión perfecta del show aunque no estuvieras en primera fila.

Y también es de agradecer que las actuaciones se llevaran a cabo de forma ordenada y escalonada. No fue raro el caso en que se esperaban unos minutos para empezar un show porque otra compañía  todavía no había terminado.

Por cierto dentro de este punto positivo habría que eliminar el escenario central de la organización, que era el único de los grandes que miraba hacía el centro del albero y que estaba a tal altura que no permitía divisar bien lo que allí sucedía si no tomabas una distancia conveniente.

Otra de las grandes incógnitas que había era la respuesta del público madrileño. Al ser una primera edición no sé con que previsiones trabajaría la organización, pero el sábado hasta bien entrada la tarde no había problemas para moverse, ni grandes colas para acceder a las chicas.

Además una de las cosas más sorprendentes fue la considerable afluencia de público femenino al evento. No sé si sería por la curiosidad de ver algo como esto por primera vez en Madrid, pero no era nada raro ver a parejas dando vueltas entre los stands y realmente se agradece que cambie un poco la fisionomía típica de los asistentes a este tipo de actos.

Después de hacer estos dos apuntes generales sobre la ubicación y el público, pasaré a relatar lo allí vivido, que para algo esto es un artículo personal y hay que aprovechar mis experiencias de primera mano.

He de reconocer que el momento elegido para mi llegada no fue el mejor. Ya que al tratarse de la hora de comer, aquello estaba un poco desangelado salvo por un pequeño revuelo entorno al stand de Thagson/Media Partners en el que estaba Anastasio Mayo confirmando el tirón que tiene entre los fans del X.

Aparte, la otra gran estrella mediática del porno español, Celia Blanco, también se encontraba por allí alegrando la tarde a sus fans desde el stand del dibujante Carlos Díez. Pese a haberse retirado del negocio, está claro que sigue siendo la chica que tiene más predicamento entre los aficionados y así lo corroboran los tumultos que se formaban alrededor de este stand para poder fotografiarse con ella, a pesar del “módico” precio de 6€ por foto.

Pero para no aburriros en exceso con lo que hice durante ese tiempo en el que La Cubierta estaba más tranquila sólo diré que conforme fue pasando la tarde el ambiente se fue animando y las diversas compañías empezaron a mostrar las “armas” con las que ganarse al público, y con esto sí que pasemos a lo interesante.

Xcanal apostó por el producto nacional y su stand se mostró como uno de los más concurridos debido a la amabilidad y simpatía con la que trataban a cualquier fan que se dejaba caer por allí.

En mi caso, estuve un rato charlando con el señor Anton Frames y con la jovencita Mónica Vera. De esta última fue uno de los espectáculos más comentados del día, y es que esas pinzas puestas en torno a sus zonas más sensibles y esos azotes nos dejaron a todos los espectadores sin sentido, y por lo visto, la chica acabó encantada.

También se vieron shows de Alba Sanz y de la espectacular brasileña Tamiry. Todos ellos aderezados con una banda en vivo que a ritmo de rock eran el acompañamiento perfecto para las chicas.

El lugar donde más estrellas se acumularon fue en el “macro stand” de Thagson/Media Partners. Mya Diamond, Salma de Nora, Roberto Malone, Anastasia Mayo, Ramón Nomar, Daniella Schiffer, Giancarlo Candiano o Diana Gold estuvieron firmando y fotografiándose con los fans. Como diría el torero im-presionante.

Entre tanto espectáculo y tanto calor, de vez en cuando estaba bien darse una vuelta entre los diversos stands. La verdad es que vi a poca gente comprando y entre los stands pequeños la concentración estaba en aquellos que tenían chicas para llamar la atención de los asistentes. De entre estos destacaba el de la explosiva stripper Lena Gasol, la cual se nota tiene un buen número de seguidores y no paró de hacerse fotos ni un segundo.

Además, a media tarde se produjo una sorpresa en el stand de Vendiocio con la grabación de una escena entre el incipiente actor Whilly Foc y Soraya, además de un segundo espada al que no pude reconocer. Como es de imaginar, un gran corro de gente rodeaba el stand y más de uno debió llevarse una sorpresa al ver su primera porno en vivo.

Otro punto que sorprendió mucho fueron los espectáculos de sado que brindó la Ama Mónika. Muchos de los presentes miraban atónitos las demostraciones que hacía con su esclavo y estoy seguro que más de uno se ha ido a su casa con alguna imagen imborrable de esos momentos.

Por cierto en la Cubierta también se han podido ver unas cuantas caras conocidas como las de la periodista Vampyrella, la gente del programa “Todos a 100”, Paco Gisbert y Josep Tomás, o a la antigua chica Playboy Malena Gracia, que estuvo también en el stand de Carlos Díez junto a Celia.

Y entre la gente del porno que estaba por allí de visita destacaba la presencia de José María Ponce, el director valenciano Isi Lucas, el actor David Ramos o el inevitable Torbe. Pero para mí la mayor sorpresa fue cruzarme al grande entre los grandes, Don Mario Salieri, que además de posar para la foto de rigor, tuvo la disposición de responderle a este servidor un par de preguntillas con toda la amabilidad del mundo.

Después de esta enumeración, enfilamos la recta final del artículo, para la cual he querido dejarme a las que fueron las reinas del sábado: Bámbola y Lanny Barby. El stand de Negro y Azul sólo trajo cuatro chicas, las ya nombradas, más Uma y la espectacular Angelika Wild. Pero con esto se bastó para que todos los allí presentes no tuvieran más que palabras de admiración ante semejantes mujeres.

La canadiense fue la revolución del festival. Aparte de ser una bomba de las que no  abundan a este lado del charco, la chica se mostró simpática a más no poder con los fans, no se cansó de firmar autógrafos y hacerse fotos con todo el que se lo pedía. Como anécdota, hubo un momento en que subió al escenario para  hacerse unas fotos de promoción y la gente dejaba los shows de las otras compañías simplemente para ver como posaba. Realmente espectacular.

Y de Bámbola que decir, Salieri me comentó que actualmente era su favorita y la verdad es que no estaba muy equivocado el italiano. No por casualidad, sus espectáculos fueron sin duda los más aplaudidos por el público asistente. En ellos, armada con un látigo y una chaqueta de cuero, un pobre espectador (pobre, jaja, ni yo me lo creo mientras lo escribo) sufría las “caricias” de la rusa mientras calentaba al público de mala manera.

Por cierto, para el año que viene deberían buscar algún tipo de solución a la distancia de los escenarios con las gradas, ya que los valientes espectadores que salían a los focos debían salvar una caída de un par de metros en su intento de llegar hasta las chicas.

Con esto termino esta pequeña crónica que espero os sea suficiente para haceros una idea de lo que allí se vivió. Yo personalmente salí bastante satisfecho, ya que cumplió con las expectativas que tenía puestas en esta primera edición (tampoco esperaba mucho, esa es la verdad). Los fallos están ahí y la organización debe intentar solucionarlos porque eran clamor popular (y eso que no he hablado de los precios del bar). Habrá que ver si el año que viene sigue mereciendo la pena pagar los 25€ de la entrada para volver a ver lo mismo. Ellos sabrán.