Etiquetas

, , , ,


Antes de la entrada del vídeo en nuestras vidas era realmente complicado disfrutar de una buena película porno en la privacidad de nuestros hogares. Se hacía necesario estar equipado con un proyector de 8 o 16 milímetros y una buena pantalla (aunque no se le hiciera ascos a una sábana blanca o la propia pared), pero lo realmente importante era armarse de buenas dosis de paciencia.

Tras conseguir la película, adquirida normalmente en tiendas especializadas en saldos de material fotográfico, era necesario armar el proyector, instalar los altavoces, insertar la bovina, apagar las luces, enfocar la imagen y sólo entonces y tras todos estos pasos, comenzar la película, acompañando su proyección con el machacón ruido del proyector y el entrecortado sonido del film. Evidentemente, con todo este trajín, era imposible que pasara desapercibida nuestra actividad para el resto de habitantes de la casa.

De esta simple manera se explica el por qué la llegada del VHS fue una verdadera revolución para millones de italianos nacidos en un país oprimido por la moral y la censura de las dominantes instituciones católicas.

Además, esta llegada de los sistemas de vídeo doméstico, también tuvo una consecuencia colateral, ya que supuso el absoluto triunfo de la televisión como medio de masas.

La televisión ya había dado anteriormente un buen golpe al cine a través de sus canales gratuitos y sus radiantes colores, pero fue el vídeo el que marcó definitivamente el devenir de esta lucha. Muchos establecimientos cinematográficos capearon esta crisis explotando el creciente interés que las primeras películas pornográficas despertaban entre el público, pero pronto, la constante expansión del vídeo doméstico y el crecimiento de la oferta televisiva terminaron en seco con este corto pero afortunado período, provocando el definitivo cierre de cientos de cines. También desaparecerían los viejos proyectores con sus rollos de película, los cuales habían abarrotado las estanterías de las tiendas durante largos años y que ahora veían como su lugar era ocupado por los videocasetes y los emergentes videoclubs.

Este floreciente mercado fomentó la aparición de miles de establecimientos que rápidamente alcanzaron hasta el último rincón del planeta para gran alegría de la industria del vídeo doméstico.

Rechazar que todo este fenómeno se sustentó en gran medida en la pornografía sería negar la historia.

Una compañía llamada Edizioni Tropici, pionera del porno italiano en el sector del vídeo, se ocupó con elegancia y profesionalidad de distribuir las películas americanas y europeas que dominaban el mercado en esos primeros tiempos, ayudados en gran parte por la falta total de competidores.

Captura

De hecho, los pioneros italianos se mantuvieron completamente al margen de este exitoso fenómeno, ya que estaban amedrentados por las continuas redadas que ordenaban implacables jueces que luchaban por defender la moral pública a través de más que cuestionables medidas y prohibiciones.

Sea como fuere, lo cierto es que Edizioni Tropici se vio al poco tiempo acompañada por otras empresas como B&B Communication, radicada en Pesaro y que distribuía las grandes marcas europeas del sector como Teresa Orlowsky y Video Marc Dorcel. Desde Roma llegaría Universal Video, especializada en films italianos, y desde Milán encontramos a Blue Movie, cuyo catálogo se centraba en películas americanas. El arrojo y profesionalidad de todos ellos dio rápidamente sus frutos y los excelentes resultados en ventas no se hicieron esperar.

Es en este contexto en el que Mario Salieri establece en Nápoles su compañía 999 Black & Blue con la clara intención de añadir su nombre al grupo de arriba. La estrategia de Salieri para conseguirlo se basaba en la idea de establecer la primera compañía italiana capaz de manejar autónomamente la producción y distribución de sus propios productos. De hecho, todas las compañías de la época presentes en territorio italiano solían limitarse a trabajar importando el material o adquiriendo los derechos de explotación de un tercero, pero nadie daba el paso de centrarse en la producción de películas destinadas al mercado del vídeo doméstico.

Esta situación venía determinada por el hecho de que en los primeros años de la década de los ochenta, los productores italianos de películas para adultos se mostraban activos sólo en el formato cine y no parecían especialmente interesados en traspasar la frontera de grabar en vídeo.

El primer paso de la recién creada compañía 999 Black & Blue consistió en producir cuatro películas en vídeo caracterizadas por un marcado toque italiano en sus títulos: “Napoli Sex”, “Capri Vacation”, “Violence” y “Remember”.

thumb-horz

Estos films marcan el comienzo oficial de la carrera de Salieri como director, el cual tomó su nombre artístico del rival de W.A. Mozart interpretado por F. Murray Abraham en la famosa película de Milos Forman.

Además de para Salieri, estas películas también supondrían el debut de dos futuras estrellas del porno: Rocco Siffredi y Joy Karin’s. El resultado de las ventas fue alentador y de esta manera Salieri decidió seguir con su programa hacia el éxito, comenzando inmediatamente una nueva producción llamada “Vortix”.

“Vortix” fue el primer intento de realizar un serial porno en Italia y constaba de cuatro capítulos protagonizados por Rocco Siffredi y un por aquel entonces joven y prometedor Roberto Malone. Pero por desgracia la recepción de la película fue cualquier cosa menos entusiasta, lo que tumbó miserablemente las expectativas de 999 Black & Blue de convertirse a corto plazo en una seria competidora de las compañías punteras del sector.

El patinazo de “Vortix” fue debido a un extraño fenómeno imperante en ese momento en el mercado: la calidad técnica del producto era un requisito indispensable para conseguir el éxito. Los años pasados viendo películas en las condiciones más dantescas imaginables habían refinado el gusto de los exigentes consumidores, que ahora sólo pedían obras sin mácula en el apartado técnico. Estaba claro que la atmósfera lujosa de la que se pretendía dotar a “Vortix” necesitaba de unos sistemas de iluminación que ni por asomo había tenido. Se necesitaba mucha más luz, pero curiosamente Salieri apostó por justo lo contrario para su próximo proyecto titulado “Vietnam Store”, el primero en el que ya apreciamos el estilo que lo encumbraría internacionalmente.

La producción se dividió en dos episodios cuyos papeles protagonistas fueron a parar a la estrella americana Tracey Adams y a los por entonces omnipresentes Rocco Siffredi y Joy Karin’s. El lanzamiento de “Vietnam Store” fue un rotundo éxito a la vez que inesperado, encumbrando inmediatamente a 999 Black & Blue y situándola entre las empresas líder del sector en Italia.

vietnam

Apoyado por el creciente éxito que iban recibiendo sus películas, Salieri realizó varias producciones más hasta 1988, cuando el mercado del cine para adultos italiano se vio envuelto en su primera gran crisis. Ese año el Tribunal Constitucional rechazó prorrogar las leyes en vigor sobre la actividad editorial en el sector del vídeo en alquiler, generando una gran tormenta mediática que hizo que muchos emprendedores dieran un paso atrás, lo que terminó por paralizar por completo el sector.

Fue necesario esperar hasta comienzos de 1989 para ver las primeras señas de recuperación, pero ya nada volvería a ser lo mismo que en esos primeros años que habían alumbrado el nacimiento de la industria porno italiana.

A consecuencia de la crisis mencionada muchos videoclubs y videotecas hubieron de cesar su actividad, mientras que otros continuaron activos pero dejando de lado los films pornográficos. De esta manera las distribuidoras debieron atacar una situación peliaguda que se llevó por delante buena parte de sus ventas.

En el caso concreto de 999 Black & Blue, ésta tenía que soportar además los altos costes derivados de producir sus propias películas, lo que hacía completamente inviable la estrategia que habían llevado hasta el momento si querían que la empresa sobreviviera. La solución pasaba por ser cuanto menos arriesgada: ser la primera compañía italiana que se lanzase a la conquista del mercado extranjero.

Hasta entonces las películas producidas en Italia no habían sido tenidas en cuenta fuera de sus fronteras. Para los distribuidores europeos, estas películas estaban desfasadas, eran demasiado provincianas y sobre todo, como dijimos anteriormente, sus directores no habían terminado de adaptarse al mercado del vídeo.

Más allá de eso, las productoras extranjeras dominaban el mercado internacional aprovechándose de leyes locales mucho más laxas, lo que les permitía invertir grandes cantidades de dinero en sus proyectos, mientras que en Italia los productores estaban obligados a operar en un marco legal mucho más estricto pasando continuos controles de la magistratura.

Es en este contexto que Salieri afronta la realización de dos nuevas producciones con un presupuesto muy elevado. Una pensada para fortalecer su liderazgo en el mercado italiano y la otra para hacer una apuesta clara cara al mercado exterior.

inside-horz

El film concebido para atraer a la audiencia italiana, “Inside Naples”, fue filmado completamente en Nápoles, reclutando por sus calles a numerosos actores no profesionales, que se mostraban especialmente eficaces para dotar de realismo a la historia que protagonizaban las mayores estrellas del momento como Moana Pozzi, Rocco Siffredi, Eva Orlowsky, Sandrine Van Herpe y Joy Karin’s. El resultado final fue un éxito sin paliativos que vendió más de 9.000 copias.

Por su parte, la película pensada para el mercado extranjero fue “Viaggio nel Tempo”. Una historia de tres episodios en la que se narraban diferentes episodios históricos y en la que se hizo un gran esfuerzo en el cuidado del vestuario y el diseño de los sets de rodaje.

Los distribuidores extranjeros dieron una gran acogida a “Viaggio nel Tempo”, consiguiendo de hecho ser la mejor carta de presentación para que su director labrase varios acuerdos de colaboración con las principales compañías europeas.

A la par de eso, la película también se convirtió en un inesperado éxito dentro de las fronteras italianas. Sin nisiquiera estrenarse oficialmente, sino simplemente tras realizar un pase de promoción en la Milan Sim Exhibition, las peticiones de compradores interesados en adquirirla se amontonaban a miles en las oficinas de 999 Black & Blue.

Joy_Sandrine

Otro punto a destacar en esta época de la carrera del maestro napolitano, es que Mario Salieri se convertía en el primer productor italiano en firmar contratos de exclusividad con sus actrices. Las primeras en firmar como chicas Salieri serían Joy Karin’s y Sandrine Van Herpe, seguidas con posterioridad por Angelica Bella, Luana Borgia, Selen, Dalila, Julia Taylor, N’J de Bahia, Chipy Marlow, Sunny McKay, Monica Roccaforte, Joaly, Bambola, Uma, Michelle Wild, Silvia Cristian y Venere Bianca.

Pero pese a sus tremendos éxitos, los costes de producción tan elevados eran imposibles de asumir en el largo plazo. Por ello Salieri desarrollo una estrategia para reducir costes que posteriormente seguirían todos sus competidores europeos.

Su idea consistía en sacarle el máximo provecho posible a las localizaciones contratadas y al elenco de actores elegido. Mientras que él se encargaba de dirigir el proyecto principal, una segunda unidad de producción totalmente autónoma podía ir aprovechando los sets existentes para rodar otras producciones de menor coste y permitiendo que los actores pudiesen rodar dos escenas en el mismo día sin que por ello se disparasen los gastos.

Gracias a esta manera de trabajar y a su indudable talento creativo, Salieri se convirtió en el indiscutible capo del porno europeo entre 1989 y 1997. A lo largo de esos nueve años el programa de producciones llevado a cabo por 999 Black & Blue se estableció con dos objetivos: por un lado contentar el gusto del público italiano y por el otro contentar al público extranjero.

Obras maestras como “Tutta una Vita”, “Concetta Licata” y “Sceneggiata Napoletana” fueron concebidas para los amantes de las producciones italianas, mientras que “Adolescenza Perversa”, “Arabika”, “Dracula” y “Eros & Thanatos” eran números uno en ventas en el resto de Europa.

En esos años el éxito obtenido por Salieri fue reconocido con cientos de premios a través de todo el planeta y también por presentaciones multitudinarias de sus nuevas producciones que levantaban la expectación de todo el sector.

Pero en 1997 el éxito alcanzado le acabaría constante muy caro a Salieri. El maestro italiano llevaba tiempo siendo investigado por la oficina del fiscal de Nápoles siendo sospechoso de haber cometido algunos crímenes y faltas. Su teléfono fue pinchado, hubo numerosas acciones contra él tanto a nivel nacional como internacional, el riesgo de una posible detención estaba presente en su día a día,… Hasta tal punto llegó la persecución y el acoso al que era sometido, que finalmente Salieri veía como era casi imposible seguir con su actividad laboral normal.

Por suerte, en 1998, el caso terminó con su sobreseimiento por falta de pruebas, pero a esas alturas el daño ya estaba hecho.

Era necesario reconstruirlo todo justo en el peor momento posible, cuando el mercado comenzaba a mostrar las primeras señales de un nuevo cambio tecnológico.

La llegada del formato digital facilitó la entrada al sector de cientos de pequeños emprendedores que podían permitirse realizar productos con una factura muy parecida a la de establecidos profesionales, realizando para ello una inversión más que modesta.

Este fenómeno acarrearía una caída de precios en el sector que lo iría llevando lentamente a una cada vez más profunda crisis.

Para Salieri, sus problemas con la justicia se tradujeron en la pérdida del mercado italiano, el cual fue rápidamente tomado por una serie de competidores que a esas alturas habían aprendido perfectamente la receta del maestro. Pero cuando todo parecía perdido, una nueva oportunidad apareció frente a su puerta.

La productora alemana Goldlight vino al rescate de Salieri ofreciéndose a coproducir las siguientes superproducciones del director. Frente a la brutal reducción de costes por la que apostaban sus competidores, el nuevo dúo actuaba en dirección diametralmente opuesta, procurando devolver al sector el prestigio perdido mediante la realización de ambiciosos proyectos en un marco internacional.

divina-horz

De esta colaboración nacerían joyas como “Inferno”, “Stavros”, “Divina”, “Faust”, “Napoli”, “La Dolce Vita” y “Salieri Football”, que permietieron recuperar a Salieri su cetro continental, aunque no el italiano. Paradójicamente un director italiano dominaba el mercado internacional pero no era capaz de recuperar los pasados días de gloria vividos en su país natal, debido sobre todo a una pobrísima labor de las empresas distribuidoras italianas que eran incapaces de colocar estas películas en el lugar que realmente merecían.

La colaboración entre Salieri y Goldlight llegaría hasta 2007, cuando la crisis del mercado del vídeo doméstico alcanzó unos niveles insostenibles debido sobre todo a la entrada en nuestra vida de internet.

Con la consumación de su relación con Goldlight parecía que se había puesto punto y final a una de las filmografías más impresionantes que hubiera parido el porno no ya italiano o europeo, sino mundial. Salieri se retiraba a sus cuarteles de invierno y durante mucho tiempo los fans esperaban expectantes una nueva obra que nunca parecía llegar.

Pero tras más de tres años retirado, tiempo más que suficiente para pensar que el estilo de Salieri había quedado completamente desfasado, éste decidió lanzarse de cabeza a la aventura de recuperar el lugar de honor en el porno que nunca debió abandonar.

La creación de una nueva red de contenidos online y su adaptación a los nuevos tiempos han caracterizado los trabajos de la que hasta ahora es su última etapa creativa.

Captura

El Salieri esteta de la imagen, del encuadre perfecto y de la fotografía sublime, ha dado paso a un director que lleva cámara al hombro, que busca frescura y naturalidad en sus imágenes. La meticulosidad sigue ahí, pero centrada en el trabajo previo, aleccionando a los actores o preparando la iluminación. Ahora Salieri es un documentalista que gusta de la libertad de acción en unas escenas que no son si no la búsqueda de la verdad.

Su otro gran cambio en esta etapa se da a nivel narrativo, sustituyendo las escenas complejas por otras con un lenguaje cinematográfico mucho más simple e intuitivo, adaptado al público de internet.

El resultado de esta adaptación al medio lo podemos comprobar en salierixxx.com, la web lanzada por Salieri en 2010 que rápidamente encontró el favor del público.

Ahora, inmerso de lleno en la batalla del porno online, Salieri continúa siendo uno de los directores más respetados de la industria europea, a la vez que sigue procurando a los fans esas escenas morbosas, sucias e incluso rallanas con lo desagradable, que ponen a prueba los límites de la moralidad humana y nos muestran el lado más oscuro de nosotros mismos. Sin duda, un trabajo de lo más personal e intrasferible que esperamos seguir disfrutando durante muchos años más.