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Pongámonos en situación. En el año 2007 la llamada edad de oro del porno español empezaba a dar sus primeros síntomas de agotamiento. Internet comenzaba a llamar insistentemente a la puerta, pero aún no había conseguido derribarla por pura fuerza bruta acabando con todos los que se escondían tras ella. Eran aún tiempos de vacas gordas en los que las grandes productoras de la industria de nuestro país lanzaban al mercado títulos de una calidad inusitadamente alta para lo que acostumbrábamos por estas tierras. No por nada, poco tiempo atrás, “Hot Rats” de Narcís Bosch había logrado la machada de alzarse como triunfadora en la categoría de mejor película extranjera en los AVN. Buenos tiempos de los que el FICEB no era ni mucho menos ajeno.

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Amparado en esta corriente positiva, el FICEB se había terminado por convertir en la plasmación física de esa bonanza que parecía no tener fin. Un evento que todavía conservaba con orgullo la etiqueta de Festival de Cine pero que sorpresivamente había visto peligrar su hegemonía en los últimos tiempos. Desde Madrid se había promovido un salón erótico que pretendía ser la alternativa al festival catalán. El Exposex había supuesto una gratísima sorpresa el año anterior, atrayendo a multitud de celebridades y presentando un cartel de artistas que no sólo no tenía nada que envidiar al FICEB, sino que incluso lo había superado.

Estaba claro que los hermanos Simón, directores de Profei, la empresa encargada de organizar el FICEB, se habían quedado con la mosca detrás de la oreja tras este toque de atención, por lo que decidieron poner toda la carne en el asador en ese 2007. Para ello prepararon una edición que fuera el perfecto reflejo de ese estado de euforia que vivía el sector y que de paso dejara bien claro que en cuestión de eventos el FICEB no tenía rival en suelo español.

Para ello, tiraron de agenda y favores y se pusieron manos a la obra en pos de hacer del FICEB esa gran fiesta del porno español que siempre fue.

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Sin duda sus movimientos dieron los frutos esperados pues lograron anotarse un grandísimo tanto al volver a traer al redil a dos de las empresas más importantes del sector que habían eliminado su presencia el año anterior en Barcelona a favor de apoyar el recién nacido Exposex. Así, Thagson y Azul y Negro volvían a la Farga teniendo claro que no iban a ser meras comparsas.

Además, tras un tiempo en que habían dejado de acudir a salones eróticos, la multinacional Private también decidía volver a la que siempre había sido su casa.

Junto a ellas encontrábamos al habitual coloso del festival, IFG, a Pierre Woodman con sus últimos descubrimientos, a unos veteranos con ganas de hacerse notar como Xcanal y a nuevas empresas que querían usar el FICEB como escaparate. Entre estos nuevos nombres destacaba sobre todo el de Stars and Stamps, una compañía de corta trayectoria pero que tenía mucho que ofrecer.

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Con estos mimbres nos plantábamos en los primeros días de octubre esperando que La Farga abriese una vez más sus puertas a esos miles de visitantes que deseaban ver, tocar y hablar (no necesariamente en ese orden y en la misma intensidad) a sus estrellas favoritas.

Servidor era uno más entre estos visitantes. Aunque ya era veterano en estas lides y ni mucho menos era la primera vez que pisaba La Farga, lo cierto es que cuando cogía el metro en Plaza Cataluña dirección Hospitalet ya me invadía un cierto comezón que me anunciaba que este FICEB no iba a ser uno más. Y a fe que no me equivocaba.

El FICEB 2007 ha pasado a la historia como el mejor que nunca hubo y probablemente nunca habrá. ¿La razón? Ahora mismo os la explico.

Para empezar estaba lo que ya intentaba deciros antes. La de 2007 fue la edición definitiva. Un canto del cisne en toda regla que dio carpetazo a una época que ya nunca volverá. Y lo hizo a lo grande, aunando en un solo recinto no solamente a lo mejor del porno patrio, sino también del porno internacional. Nunca antes Barcelona había visto pasearse por sus calles a tamaña colección de estrellas. Y eso que hablamos de un evento que en años anteriores había logrado atraer a luminarias del calibre de Jenna Jameson, Asia Carrera, Ginger Lynn, la troupe Salieri al completo o las más grandes actrices del resto de Europa. Pues imaginad que todos esos nombres se reunieran en una sola edición. Entonces y sólo entonces llegaréis a comprender lo que fue pasearse por La Farga esa primera semana de octubre de 2007.

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Belladonna, Sasha Grey, Rocco Siffredi, Lanny Barny, Rita Faltoyano, Savanna Sampson, Marc Dorcel, Angel Dark, Bambola, Rose Delight, Pierre Woodman, Tarra White, Boroka Balls, Melissa Lauren, Jazmine, Jennifer Stone, Mario Salieri, Nina Roberts, Caylian Curtis, Nessa Devil, Liza del Sierra,… Nombres a los que había que sumar los de la plana mayor del porno patrio con Rebeca Linares a la cabeza. Un verdadero All Star como nunca habían visto (y dudo que vean) mis ojos.

Era materialmente imposible pasear por la Farga sin que a la vuelta del siguiente stand te encontrases a una auténtica estrella de este negocio. Es cierto que otras veces ya habían venido algunos nombres rutilantes, pero lo habitual era que se concentrasen en el stand de IFG y que el resto de compañías se conformasen con las migajas que dejaba el coloso de los Diago.

Sin embargo, en 2007 la lucha por el trono del porno patrio estaba más encarnizada que nunca y esta rivalidad entre las distintas empresas del sector se hacía notar también en el tamaño de los stands y su espectacularidad. Auténticos mastodontes que no eran sino la pura muestra de ese juego tan español del a ver quién la tiene más grande.

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En cualquier caso era el aficionado quién salía beneficiado en última instancia de toda esta guerra de egos. Por una vez no había que pelearse por poder coger un huequecito que te permitiese vislumbrar algo del escenario de IFG, en esa edición en cualquier escenario te podías encontrar un show que quitaba el hipo.

Como sin duda fue ese que protagonizaron Lanny Barby y Savannah Sampson en la tarde del sábado en el escenario de Azul y Negro. Las americanas dejaron boquiabierta a una audiencia que no estaba acostumbrado a ver tal poderío sobre  el escenario. Dos auténticas súper mujeres de esas que no se ven a este lado del charco dominaron de tal manera la situación que aún hoy día se sigue recordando esa actuación como algo casi mágico. A mí me pilló en primera fila y no sé si duró 5, 10 ó 15 minutos. Lo cierto es que el tiempo parecía detenerse ante lo que veía a poco más de un par de metros de distancia.

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En cualquier caso esto no era ni mucho menos la excepción y hay una anécdota que ilustra perfectamente hasta que nivel de excelencia llegó ese FICEB.

En la noche del viernes, mientras recogía los bártulos junto a un amigo y nos dirigíamos a la salida nos encontramos sobre el escenario de Stars and Stamps a una Angel Dark simplemente espectacular. Puro magnetismo bajo los focos que tenía encandilados al puñado de espectadores que aún quedaban en la Farga a esa hora. A todos menos a nosotros. Mi amigo y yo no duramos ni dos minutos viendo el show. En ese momento estábamos tan al borde del empacho de carne y habíamos llegado a un punto de exigencia tal, que lo que en otra ocasión hubiera sido algo para el recuerdo en ese momento pasaba simplemente a ser un show más dado el altísimo nivel del evento.

Y es que estaba claro que los astros se habían alineado de tal modo que el FICEB 2007 se terminó por convertir en el mejor festival al que he asistido jamás. Un evento que reunió a los mejores nombres del panorama porno y que se vio beneficiado por los conflictos internos de la industria española en forma de unos escenarios y unos planteles que dejaban claro que la inversión realizada constaba de muchos ceros.

Hoy día, con el porno en crisis, con un SEB que sobrevive a duras penas y con una industria que no merece ese calificativo veo difícil que se repita un evento siquiera mínimamente parecido a aquel FICEB 2007.

PS: No me resisto a cerrar el texto sin un par de anécdotas que creo conveniente compartir, una referente a Sasha Grey, la otra a Belladonna, sin duda los dos grandes nombres de esa edición.

Aunque bueno, quizás esta catalogación sea mejor definirla como a posteriori, porque la verdad es que durante el festival Sasha Grey no se puede decir que triunfara entre los asistentes. En aquel momento era casi una debutante a la que sólo los más expertos sabíamos ubicar correctamente. A tal punto llegaba esta situación, que mientras sus compañeras de IFG se veían asediadas por los fans, Sasha pasaba casi desapercibida. Tanto es así, que cuando nos acercamos a hablar con ella pudimos hacerlo tranquilamente mientras a nuestras espaldas la delantera de Rita Faltoyano hacía estragos entre la muchedumbre. Un encuentro que nos dejó unas fotos, buenos deseos y la certeza de que aquella chica no era precisamente una estrella porno al uso.

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Caso opuesto al de Belladonna, que era sin duda la gran estrella del festival. La auténtica número 1 del porno mundial en aquella época había llegado al FICEB como principal reclamo de Stars and Stamps y no tardó en ganarse a todos sus fans con su simpatía. Unas dotes en el trato personal que podías disfrutar tranquilamente porque por sorprendente que fuera, había una chica al lado que le robaba todo el protagonismo a Belladonna entre los visitantes. Pero claro si cuando mirabas a tu lado veías a una Lanny Barby que era puro morbo y descaro, pues incluso resultaba normal que le robase protagonismo a la de Utah. Es más, incluso sus propias compañeras de escenario se mostraban un tanto sorprendidas ante el exceso de atención que recibía Lanny, siendo el mejor resumen de esto la mirada de incredulidad de Tera Bond y Bambola cuando estando dispuestas a hacerse alguna foto nadie se acercaba a ellas porque sólo tenían ojos para la bomba canadiense.