Etiquetas


Seymore Butts es un tipo que tiene más de 20 años de experiencia en el sector del entretenimiento para adultos, tiempo más que suficiente para haberse convertido en uno de los nombres más conocidos de la industria estadounidense gracias a sobre todo al reality show que protagonizó para una conocida cadena por cable. Personalmente le guardo cierta simpatía gracias a esos vídeos grabados cámara en mano en los que ilustraba sus aventurillas sexuales junto a sus ex Taylor Hayes y Alisha Klass. Y si hoy lo traigo a este blog es por un interesante texto que leí el otro día en una web americana donde nuestro protagonista se dedicaba a contar algunas de las interioridades de este negocio. Ese porno que no se ve pero que se intuye que está ahí. En verdad, tampoco es que contase nada novedoso, pero lo cierto es que el texto me resultó lo suficientemente ameno e ilustrativo como para que perdiese un rato traduciéndolo y trasladándolo a las líneas que siguen a continuación. Espero que lo disfrutéis.

seymorebutts

Para el típico hombre de a pie que ve una película porno, sus actrices y actores pueden parecer auténticos superhéroes. Lo sé porque yo una vez fui uno de esos tíos normales que veían un montón de porno. Todavía recuerdo los pensamientos que cruzaban mi cabeza por aquel entonces: “¿Cómo ese tío es capaz de hacer eso? ¡Joder, su pene es enorme! ¡Mira qué cuerpazo tiene ella! ¡Es insaciable!”

Y eso es algo bueno. Como director, sé lo que la gente está pensando mientras ven mis películas. Yo lo planeo todo, elijo a las chicas, filmo, dirijo y edito la escena, justo para producir ese tipo de pensamientos. Yo creo fantasías.

Los problemas comienzan cuando los espectadores olvidan que lo que ven es una fantasía y pierden la perspectiva. Comienzan a estar inseguros sobre sí mismos o su capacidad sexual. Piensan cosas como “¡Ojalá mi pene fuera más grande! ¡Ojalá mi novia hiciera eso! ¡Ojalá pudiera tener una erección justo cuando yo quisiera!”

Pues bien, ¿sabéis qué? El porno que veis en vuestro ordenador o en la tele no es precisamente un reflejo perfecto de lo que ocurre en la vida real. Y no me refiero a vosotros, estoy hablando de los actores y actrices que protagonizan esas escenas de sexo casi imposible que estáis viendo. Aunque en verdad, sólo estáis viendo una pequeña parte de lo que en realidad está pasando.

Preparaos para escuchar algunas duras verdades.

Penes grandes

Sí, la mayoría de actores porno tienen grandes salchichas. Tanto, que podríais quedaros impresionados con su tamaño, ¿pero sabéis quiénes no están precisamente excitadas por esa polla gigantesca? Las actrices porno.

Sólo un pequeño porcentaje de mujeres pueden llegar a disfrutar de verdad de una polla de caballo. Me encuentro ante esta situación continuamente mientras ruedo y puedo ver los mismos signos cuando veo las películas de otros.

Está la obvia cara de dolor de la chica (porque aquello es demasiado grande para ella y le hace daño) o la menos obvia mano en la cadera del chico para evitar que éste haga una penetración demasiado profunda y dolorosa.

Normalmente, suelo cortar estos “indicadores de dolor” en la mesa de montaje, porque, al menos a mí, me distraen. Me llevan a pensar que la fantasía no es real y me recuerdan que sólo estoy viendo a unos actores haciendo su trabajo. Un trabajo que a veces puede ser verdaderamente doloroso.

Sexo maratoniano.

Nos hemos acostumbrado a ver a actores que pueden estar follando de forma continuada entre 20 ó 60 minutos sin siquiera tomar un descanso. Lo que no vemos es lo que sucede antes de que las cámaras empiecen a grabar. Como por ejemplo, las inyecciones en el pene o las pastillitas azules. Según mi experiencia, el 95% de los actores usan algún tipo ayuda para conseguir una erección, y esos que no toman nada son justamente los que están en la parte más baja del escalafón.

Además, vosotros sólo veis el producto final, por lo que no sois conscientes de todos los cortes que se producen durante la grabación de una escena. Hay pausas para comer y beber, o para tomar algo de aire, o para recuperar la erección, lo que puede significar tener que tomar otra pastilla o tener que pincharse otra vez en la base del pene. Por supuesto, también hay pausas para ir al baño y pausas para volver a aplicar lubricante y más pausas para tomar las fotos promocionales de la escena. Es un auténtico no parar.

La verdad sea dicha, ni los actores ni las actrices porno están follando de forma continuada durante los periodos de tiempo que decía al principio. Y aunque muchos actores son capaces de aguantar sin correrse durante una cantidad anormalmente larga de tiempo bajo las que parecen ser las circunstancias más placenteras posibles, esto trae consecuencias.

Desafío a cualquier hombre a tener sexo por largos períodos de tiempo, 6 ó 7 días a la semana, a lo largo de un par de meses. Pensad en qué le pasaría a su pene. Ahora imaginad que tenéis que mantener ese ritmo de actividad sexual durante años. Con tal carga de trabajo, el pene de los actores porno comienza a curtirse ante tanto sexo, de forma que muchos de ellos tienen incluso problemas para eyacular teniendo sexo normal. Necesitan sacarla fuera y llegar al orgasmo de forma manual.

O aún peor, han desarrollado tal tolerancia a los medicamentos para combatir la disfunción eréctil que han terminado por ser incapaces de tener una erección, tanto en el trabajo como en casa

Sexo anal de forma espontánea

El sexo en el porno está pensado para que parezca espontáneo, pero nada podría estar más lejos de la realidad. Sobre todo cuando nos referimos a sexo anal.

Antes de una escena, las actrices tienen una larga y exhaustiva preparación, empezando por aplicarse numerosos enemas (tienes que estar completamente segura de que esa polla gigantesca que difícilmente lograrás hacer entrar no va a desatar un auténtico tsunami de mierda cuando salga) y terminando por reducir o directamente eliminar el consumo de comida entre 4 y 12 horas antes de empezar a rodar. La explicación para tomar tantas precauciones es muy simple, no hay nada peor que rodar una escena con una chica que esté llena de mierda.

Reflexiona sobre ello la próxima vez que veas una película sobre anos dilatados. La actriz seguramente esté muriéndose de hambre (en el set, casi podemos oír sus estómagos rugiendo) y esa mañana se ha metido en el cuerpo más enemas que todos los residentes de un asilo.

Libidos insaciables

Ciertamente, hay chicas que están en el porno sólo por el sexo, pero son realmente pocas y difíciles de encontrar. Mi experiencia me dice que la mayoría de chicas están en el porno sobre todo por el dinero, seguido muy de cerca por la adulación, luego por la libertad, y por último, por el sexo.

Es más, algunas de ellas no disfrutan para nada del sexo. Algunas son estrictamente heterosexuales y no disfrutan para nada de las escenas con otras chicas. Algunas son lesbianas y no disfrutan el sexo con chicos. Algunas encuentran desagradable a mucha de la gente con la que tienen que trabajar. Pero aún así lo hacen, y lo hacen bien. Han aprendido como fingirlo.

A los directores no les importa para nada esta situación siempre y cuando la chica tenga la habilidad para fingir que realmente está disfrutando lo que hace, lo que las chicas más exitosas consiguen. Nosotros sabemos que con unas buenas tomas y un montaje creativo, los espectadores nunca seréis capaces de notar la diferencia.

Eyaculación femenina

Hay debate incluso sobre si la eyaculación femenina es posible o no. Pero lo que yo sí puedo deciros sobre los squirts en las películas porno, es que lo que veis no es siempre lo que parece.

Por cada squirt genuino, hay muuuuuuchos otros donde la chica en verdad está orinando, o que aprovechando una pausa en el rodaje, ha llenado su vagina con agua mediante una pequeña pera o una jeringa de cocina. Sí, habéis leído bien, una jeringa de cocina.

Sexo sin condón

Quitando el hecho de que todos los actores y actrices deben someterse a distintos test cada 14 ó 30 días, lo cierto es que las ETS campan a sus anchas dentro de la industria. Conozco a algunos actores que las cogen tan a menudo que incluso han llegado al punto de desarrollar una cierta inmunidad con respecto a los medicamentos para tratarlas.

Esto no es ninguna acusación a las personas que trabajan en esta industria, es simple estadística. Cualquier individuo, en cualquier situación, que tenga tantas relaciones sexuales sin protección como un actor porno acabaría experimentando el mismo problema.

Si alguna vez dudas sobre tener sexo con protección o no, sigue mi regla de oro:
nunca tengas sexo sin protección con alguien con quién no tengas suficiente confianza como para pedirle que te afeite el ojete.

Fuente original: Seymore Butts para LIB (en inglés)